-Ed! Ed! Vamos tenemos que salvarlos-
-Ed! Ed! No mueras por favor-
-Ed! Ed! Abre los ojos, abrázame-
En mi mente solo escuchaba la voz de una mujer que me gritaba fuertemente y parecía que lloraba, pero no sabia quien era, no podía abrir los ojos, no sabia que me pasaba…
Desperté en una cama, mi cuerpo estaba cubierto con una sabana blanca, a mi lado se encontraba unos cuantos aparatos que terminaban en unos cables pegados a mi; no cabía duda, estaba en un hospital. ¿Cómo había llegado ahí? Era la pregunta que recorría una y otra vez mi mente, pero mis intentos por recordar o adivinar la razón de mi estadía en aquel hospital, eran inútiles; no podía comprender lo que estaba sucediendo…
De pronto una silueta femenina caminaba hacia mi; poco a poco podía distinguirla; era una chica joven, de cabello largo y negro, un rostro fino y delicado y unos ojos cafés tan divinos como dos perlas brillantes…
-Ed! Despertaste, que alegría- Exclamo aquella chica con una dulce vos llena de alivio, lamentablemente yo no la conocía o no la recordaba, pero al parecer ella a mi si.
-Si, pero ¿Quién eres?- Pregunte de inmediato; la chica se sorprendió y bajo la mirada
-Soy Karla y soy tu prometida; creo que lo que sufriste ocasiono que perdieras la memoria- Su respuesta me sorprendió, y todo encajaba, si no podía recordar lo que pasaba era porque había perdido la memoria; pero ¿En verdad era el prometido de una chica tan linda?; justo cuando se lo iba a preguntar ella se volteo rápidamente y me abrazo, pero ella lloraba.
-Ed, lo lamento, si no fuera porque me salvaste, esto no hubiera pasado- decía mientras las lagrimas recorrían su rostro; yo no sabia que hacer, ni que responderle, mis dudas de lo que había pasado crecían mas y mas…