El invierno nos cayó encima con la absolutamente devastadora noticia, por lo repentina e injusta, del fallecimiento de nuestro compañero César Augusto Torres Pizzali. Esta desgracia nos ha golpeado fuerte a todos los que lo conocimos y que hasta hace pocos días tuvimos oportunidad de conversar despreocupadamente con él. Acompañamos a la familia de César en estos dolorosos momentos y les damos nuestras condolencias ante tan sensible e irreparable pérdida.
Aliento a todos sus amigos, quizás como un paliativo ante la tristeza, para que lo recordemos con una sonrisa, como de seguro él hubiera querido. Descanza en paz, César. Tu familia del Instituto de los Andes no te olvidará jamás.
Hoy la vida nos dio un golpe en el corazon, nos quito sin compasion a un amigo dejandonos solo dolor, no hay palabra precisa para explicar o remedio justo para curar el vacio que perderlo dejara.
En la memoria de nosotros siempre estaras, porque un amigo como tu aunque no se pueda tocar del corazon no se puede apartar, a partir de hoy en cada pensamiento estaras.
Dejaste huellas imborrables, momentos de alegría que nadie cambiaria, sin embargo por una sonrisa tuya que no dariamos.
Hoy tu ausencia trajo lagrimas, sentimientos inexplicables, tristeza e impotencia, hoy tu nos pides que no lloremos , hoy tu nos pides que no nos derrotemos, que te recordemos sonriendo.
Donde estes te recordaremos, las lágrimas guardaremos, al cerrar los ojos te miraremos y en algun momento nuevamente juntos estaremos.