Ya sé… ya sé, se lo que han de estar pensando. Algunos pensarán que no tengo ni tantita humildad por no aceptar los consejos de mis “mayores”.
Pienso que hay muchas cosas que puedo aprender de los “mayores” que me rodean, pero si hay algo que no me urge aprender, es la presunción de experiencias.
Creo que cada persona tiene, de algún modo, derecho a equivocarse, ya que si no te equivocas simplemente no maduras, no creces, no piensas por ti mismo y jamás aprenderás precisamente eso, el no equivocarte con lo mismo.
Para desgracia de todos, nunca falta alguien que nos quiera rellenar los oidos de consejos de lo que debemos o no debemos hacer con nuestras decisiones. No dudo que la mayoría de veces es con una buena intención, ya sea por que son personas que nos aman, o por que son personas que siempre se preocupan “demasiado” por los demás.
De hecho, la mayoría de adultos se preocupan mucho al ver que los jóvenes o los niños (…los “menores”) están cometiendo la misma burrada que nosotros a su edad y tratamos de impedir a toda costa que tropiecen y se lastimen. Es muy normal esa reacción de parte de alguien que te quiere y que te cuida.
Sin embargo, pienso que los adultos deberían pensar dos veces antes de soltar esa frase, que por lo general el único efecto que causa en los “menores” es un terrible sentimiento de incomprensión, más aun, de humillación. Es como decirle a alguien “Mira, yo se que eres un tonto inexperto, asi que te voy a brindar un poquito de mi sabiduria, para que no te equivoques y seas feliz por el resto de tus dias”
Sí, a mi esta frase me fastidió por mucho tiempo en la niñez y en la adolescencia, fue como una piedrita en el zapato que a la larga se convirtió en un …. De por si mi autoestima no era muy agraciada, ¡imaginen metiéndole el peso del “tu no sabes, pero yo si”!. Todos los días retumbaba en mi cabeza el “yo no se nada del mundo y de la vida, todo es peligroso y tengo que dejar que todos me cuiden por que yo no tengo ni pizca de experiencia, y por tanto, de inteligencia…”
Es muy fácil soltar esa frase también cuando nos vestimos de formalidad y de falsa sabiduría, talvez por que creemos que es la única manera de no perder la atención del menor sermoneado en el momento.
No falta quien suelte la frase para sentirse superior, talvez por que alguna vez se la dijeron, no le gustó y en su interior decidió desquitarse algún día con algún pobre inocente.
Creo que la mejor manera de ayudar a alguien a quien queremos mucho, es primero escuchar, atentamente, no nada más “oír”, si no atender incluso aquellas cosas que la persona podría estar diciendo entre líneas, y luego, si la persona pide un consejo, dárselo, no conforme a nuestras experiencias, si no conforme a la realidad y de manera neutra, sin mezclar nuestros propios sentimientos. Ahora bien, si la persona no pide un consejo, pregunta primero si puedes dar tu opinión, si accede no trates de convencerlo(a) de que tienes razón. Por lo general es mejor que las personas se den cuenta por si mismas de sus actos, ya que cuando una persona cree que esta en lo correcto lo que mas sobra y menos funciona, son las palabras.
Y créelo! lo que menos quiere escuchar una persona en un momento de necesidad es que alguien le diga que es un inexperto y que no tiene la capacidad de decidir por si mismo.
Por mi parte, acepto consejos, claro, de todo lo que me dicen tomo lo bueno y trato de usarlo en mi vida, y lo malo (y que no viene al caso conmigo) simplemente lo tiro a la basura.
Eso si, cuando me lleguen con esa frase por delante, es automático, tengan por seguro que NO los escucharé…!
Te kiero un monton
y ya sabs un tiempo pa ti si :)
besitos muaa TKM!!!