|
Ya se me olvidaba, amigos ayer prometí contales los motivos y razones de por qué soy REVOLUCIONARIO
Yo era el chaval más humilde, más bueno y más desgraciado que se firmó en los Padrones, de la Travesera de Rastro
Y aunque mi madre era Guapa, según los que trataron, mi padre, por lo visto, fue de un feo tan exaltado, que se miró en el espejo y al verse, palmo en el acto
Y esta carita, es la herencia que mis papás me dejaron: moreno-verde-aceituna, pelos tiesos, cabizbajo Nadie me llamaba Manuel, que es así como me llamo, sino el feo, con el nombre de el Feo me bautizaron las comadres que iban con sus retoños en los brazos diciéndoles: rey del mundo, tesoro mi cielo, encanto.
Yo jamás supe lo que era ni de limosna un halago. Y de genio me vengaba con los chavales del barrio: “pata” en la espinillas, mohicones, cascotazos, ¡que a éste le quito la gorra¡ ¡que tumbo al otro en el barro!! Que polvo de pica-pica por el “pescuezo” a puñado! Y al que encuentro en una fuente, le empujo, y al agua pato Decían que era la piel del diablo
Pero muchas noches se acostaba el Feo llorando.
En amores ¿P´aque voy a meterme en gastos? le digo a una: ¿ Te invito? Y al verme le dá un colapso.
Pero el sino se presenta cuando menos lo esperamos a un chaval que bautizaban a escote los de mi patio, y una madre, que llevaba escrito en los ojos el desengaño. Yo, que me muero de pena que me pego tres latigazos que se me olvide mi cara y en una copla, a la madre mi corazón le regalo: con esa flor de tu rama, te voy a hacer una caridad, yo tengo cuatro apellidos y los cuatro le voy a dar, como si fuera hijo mío y lo cumplí.
A los tres meses yo era un hombre casado con una mujer fina, buena y de buen trato y con un chavalillo que sobre los hombros yo me puse a caballo.
Los que me llamaban Feo, me lo siguieron llamando y con razón, pero ella jamás se puso ese mote en sus labios. Y así vivimos tres años sin ella decirme el feo, ni yo recordarle el pasado.
Recuerdo que fue un domingo, yo estaba con el niño jugando. cuando una sombra se nos acercó y me dijo: ¿Está la Rosario? Está para mi le dije, que para usted ya la enterraron Pues vengo a resucitarla y a llevarme ese “chamaco” porque lo feo se pega y usted, usted lo es un rato largo- No dijo más, cayó como cae un árbol cuando lo siegan los cien cuchillos de un rayo, pero ella, ella si que me dijo, viendo en tierra aquel guiñapo.
Me lo dijo sin palabras me miro de arriba abajo de una manera tan fina, diciéndomelo tan claro que jamás pensé que un mote, pudiera hacer tanto daño.
Los jueces dijeron: -libre- yo respondí: condenado. ¿A dónde encomiendo mis ojos? ¿Dónde dirijo mis pasos? y la Bandera de España me dijo: -A mi, muchacho que yo seré tu madre, y te daré gloria y amparo, te enseñaré el secreto de andar con la frente en alto y te haré novio de la muerte, que es la novia de los guapos
Y aquí estoy, con esta carta que hoy ha llegado a mis manos de un chavalillo que dice: -“ Apá, tengo su retrato me gusta mucho que sea de los hombres de Zapata porque con ese sombrero y esas cananas MECAI ¡Que si se ve re-guapo!
|